Dos inspecciones son importantes y comprueban aspectos diferentes. La que se realiza en origen verifica que el vehículo sea el que se encargó; la que se realiza a la llegada verifica que haya sobrevivido al trayecto. Repetir la misma lista de comprobación dos veces desperdicia ambas.
En origen: verificar las especificaciones
Esta es la inspección en la que detectar un problema resulta económico, porque el vehículo aún no se ha enviado. Debe abarcar lo siguiente:
- Números de chasis y motor comparados con la lista del pedido y fotografiados. Todo lo que viene después depende de esto.
- Especificaciones comparadas con el pedido — motor, transmisión, lado de conducción, acabado, color, tamaño de ruedas y neumáticos, configuración de los asientos. Cada elemento debe confirmarse físicamente, no a partir de la hoja de fabricación.
- Equipamiento opcional presente y en funcionamiento. Aire acondicionado, sistema de audio, sistemas de seguridad y cualquier equipamiento específico del mercado.
- Paquete de documentación presente en el vehículo — manual, libro de mantenimiento, llaves y recuento de las llaves.
- Estado estético fotografiado de forma exhaustiva: los cuatro lados, además del techo y el interior. Este conjunto de fotografías es la base sobre la que posteriormente se reclama cualquier daño producido durante el transporte.
- Comprobación funcional — el motor arranca, no hay testigos de advertencia, todas las luces y los limpiaparabrisas funcionan, y las puertas y ventanillas operan correctamente.
- Niveles de líquidos y presiones de los neumáticos registrados.
El registro fotográfico es el elemento que más se descuida y que más suele necesitarse. Sin un conjunto fechado de fotografías tomadas en origen, cualquier daño detectado a la llegada se convierte en una discusión en lugar de una reclamación.
A la llegada: identificar daños producidos durante el transporte
El énfasis es diferente. Las especificaciones se verificaron en origen; ahora importa qué ha cambiado.
- Comparar sistemáticamente con las fotografías de origen en lugar de buscar daños de forma general. Lo que se busca son las diferencias.
- Comprobar los puntos de amarre — los vehículos se aseguran para el transporte marítimo, y las correas demasiado tensas dañan los componentes de la suspensión y la carrocería en los puntos de anclaje.
- Buscar la entrada de sal y humedad, especialmente en los vehículos transportados mediante RoRo, donde la exposición es mayor. Comprobar el interior de las puertas, el maletero y cualquier unión de la carrocería.
- Comprobar la batería. Los vehículos permanecen parados durante semanas con consumo parasitario, y que la batería llegue descargada o dañada es normal, no un defecto. Planificar la carga o sustitución de la batería a la llegada evita tratarlo como una avería.
- Comprobar si los neumáticos presentan zonas planas después de largos periodos de inmovilización, algo que normalmente se resuelve al conducir, pero alarma a los clientes que no lo esperan.
- Fugas de líquidos debajo del vehículo después de que haya permanecido estacionado.
Daños detectados en el puerto
La secuencia es importante y el plazo es corto:
- Fotografiar antes de mover el vehículo, incluida su posición y cualquier indicio circundante.
- Anotarlo en el recibo de entrega antes de firmar. Un recibo limpio firmado en el momento de la recogida dificulta mucho una reclamación posterior.
- Notificar inmediatamente por escrito al asegurador y al transportista. Las pólizas establecen plazos de notificación medidos en días.
- Organizar una peritación si la póliza la exige, antes de realizar cualquier reparación. Reparar primero y reclamar después es la forma más habitual de perder una reclamación válida.
Preparación antes de la entrega al cliente
Es algo independiente de la inspección y conviene hacerlo de forma sistemática:
- Retirar la protección de transporte — película de plástico, cubiertas de las ruedas y envoltorios interiores.
- Cargar o sustituir la batería.
- Ajustar las presiones de los neumáticos según las especificaciones.
- Comprobar y completar los niveles de líquidos.
- Lavar el vehículo, incluida la parte inferior si se ha transportado mediante RoRo, para eliminar la sal.
- Configurar el reloj y el idioma, y vincular las funciones de conectividad disponibles.
- Confirmar que el nivel de combustible sea suficiente para que el cliente llegue a una estación de servicio.
Son detalles pequeños que, en conjunto, forman la primera impresión que el cliente recibe de la marca. Entregar un vehículo con la película de transporte todavía en los asientos y la batería descargada deshace buena parte del trabajo conseguido con las especificaciones.
Cómo registrarlo
Ambas inspecciones deben generar un registro firmado que se conserve asociado al número de chasis. Cuando llega una reclamación de garantía seis meses después, ese registro responde a la pregunta de si el fallo ya existía en el momento de la entrega; su ausencia normalmente significa que la reclamación se resuelve por cortesía y no basándose en los hechos.
